Sí, nuestras puertas requieren de un mantenimiento sencillo. Para la mayoría de los casos, bastará con pasar un paño suave ligeramente humedecido para limpiar la superficie y mantener la puerta en óptimas condiciones. Este simple gesto ayuda a preservar el acabado y la apariencia de la puerta a lo largo del tiempo, manteniéndola como nueva con un mínimo esfuerzo.