Leña

¿Buscas Estufas de Leña? Calidad y fiabilidad

Estufas de Leña

Las estufas de leña son las estufas de toda la vida, las que han calentado a nuestros abuelos, padres y ¿por qué no a nosotros?. Estas estufas se caracterizan por su gran poder calorífico, además, el combustible es de lo más natural y ecológico.

LEÑA

Ventajas de la Leña:

  • Perfectas para cualquier estancia del hogar
  • Combustible asequible y fácil de conseguir
  • Tiene un mantenimiento muy sencillo y rápido
Estufas de Leña para el hogar
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  1. Mod. Sabina Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 384,50 € Precio 421,10 € Disponibilidad: 4-5 días
  2. Leñero Mod. Roma Accesorio

    Disponibilidad: 4-5 días
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  3. Leñero Mod. Vertical Accesorio

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 83,00 € Precio 103,50 € Disponibilidad: 4-5 días
  4. Leñero Mod. Turin Accesorio

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 61,71 € Precio 99,90 € Disponibilidad: 4-5 días
  5. Cesta Quemador Pellets Accesorio

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 54,17 € Precio 72,20 € Disponibilidad: 4-5 días
  6. Placa Protectora Pared Accesorio

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 84,20 € Precio 101,30 € Disponibilidad: 4-5 días
  7. Mod. Bayonne - Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 409,00 € Precio 499,99 € Disponibilidad: 4-5 días
  8. Mod. Bordeaux Eco-Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 414,00 € Precio 465,87 € Disponibilidad: 4-5 días
  9. Mod. Firenze Eco-Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 532,00 € Precio 600,99 € Disponibilidad: 4-5 días
  10. Mod. Lille Eco-Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 461,00 € Precio 540,30 € Disponibilidad: 4-5 días
  11. Mod. Toulouse Eco-Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 414,00 € Precio 499,99 € Disponibilidad: 4-5 días
  12. Mod. Frankfurt Eco-Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 419,00 € Precio 499,99 € Disponibilidad: 4-5 días
  13. Mod. Toscana Eco-Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 525,00 € Precio 580,00 € Disponibilidad: 4-5 días
  14. Leñero Mod. Siena Accesorio

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 126,95 € Precio 150,11 € Disponibilidad: 4-5 días
  15. Leñero Mod. Napoles Accesorio

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 53,21 € Precio 70,30 € Disponibilidad: 4-5 días
  16. Estufa Leña y Pellet Mod. Artico Plus

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 458,00 € Precio 630,45 € Disponibilidad: 4-5 días
  17. Mod. C3 - Horno Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 316,80 € Precio 399,99 € Disponibilidad: 4-5 días
  18. Mod. Rincon - R2 Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 373,75 € Precio 410,20 € Disponibilidad: 4-5 días
  19. Mod. Berlin Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 620,24 € Precio 699,90 € Disponibilidad: 4-5 días
  20. Mod. Dublin Estufa de Leña

    Disponibilidad: 4-5 días
    Oferta 742,00 € Precio 802,30 € Disponibilidad: 4-5 días
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Si estás pensando poner estufas de leña en tu casa pero no encuentras información sobre requisitos de instalación, cuáles son las más adecuadas dependiendo del tipo de vivienda o habitación, precios orientativos, tamaños, materiales, ventajas, mantenimiento, etcétera, has llegado al lugar adecuado.

Somos especialistas en la venta de estufas de leña, por lo que te vamos a contar todo lo necesario para ayudarte a elegir la opción que más te convenga. Además de asesoramiento, te ofrecemos estufas de leña a precios realmente buenos y de excelente calidad.

¿Por qué elegir una estufa de leña?

Hay muchos y muy buenos motivos para comprar una estufa de leña. No son pocas las casas en las que, cuando llega el frío, la calefacción centralizada se queda corta, sobre todo en viviendas unifamiliares.

Es una solución ideal para obtener calor de forma sencilla, económica y decorativa. Está indicada para espacios de más de 25 m² y la edificación ha de tener preinstalación de conductos para la salida de humos. Si no se dispone de ella en tu edificio, tendrás que ir a tu ayuntamiento para informarte de los requisitos necesarios para su instalación, pues la normativa no es la misma en todas las localidades.

Para su correcta elección, deberás tener en cuenta, principalmente, la ventilación y los m² del espacio donde necesites instalarla.

El problema de falta de calor puede presentarse solo en una habitación de la casa que esté orientada hacia el norte o en espacios a los que no les has dado uso y que, hasta ahora, no tenías pensado hacer habitables.

Hay muchos ejemplos, pero te vamos a poner solo algunos de los más demandados por nuestros clientes: sótanos, buhardillas, pequeñas casas auxiliares de jardín y reconversión de garajes.

Si quieres acondicionar estos espacios para tus hijos, para tener, por fin, ese estudio de pintura que llevabas años anhelando, un despacho donde trabajar sin distracciones o una «bodeguilla» para desmelenarte con tus amigos, te gustará saber que una de sus principales ventajas es que no necesitarás hacer obras.

Lo único que necesitarás será una superficie mínima de 25 m² con ventilación y una conexión para la salida de humos que cumpla con la normativa de tu localidad (si bien, en general, si vives en un edificio de pisos la salida de humos debería ir por el techo, no por la fachada o terraza, y sin inclinaciones excesivas).

También puedes querer reforzar la calidez de una zona concreta en tu sala de estar o salón si es muy grande. Un rincón especial en el que puedas acurrucarte a leer o pasar un buen rato con tu gente sin preocuparte del frío, ya sea en pleno invierno o justo en esos cambios de temperatura locos que sufrimos en primavera y otoño.

Nos referimos a esos periodos en los que poner la calefacción para toda la casa supone un gasto excesivo y solo necesitas calentar una estancia.

Otra utilidad increíblemente práctica de estas fuentes de calor es instalarlas en la segunda vivienda de la playa, en la sierra o el campo, donde no llega la canalización. Gracias a la facilidad de instalación y economía respecto a otros sistemas, no volverás a pasar frío cuidando tu bolsillo.

Te podemos ofrecer las mejores estufas de leña para satisfacer con creces tus expectativas en cualquiera de estos casos.

No solo resolverás todos los problemas prácticos que conllevan el frío y el exceso de humedad ambiental con un coste muy reducido, sino que, además, incorporarás un elemento decorativo de gran belleza que posee el encanto de permitirte contemplar directamente el fuego, una atracción ancestral reconfortante y hogareña de la que pocos escapamos.

¿Qué espacio quieres calentar?

Este tipo de estufas están indicadas para caldear superficies de 25 m² en adelante. ¿Por qué? Muy sencillo: si las colocas en una habitación muy pequeña, se calentará enseguida y, al tener un volumen y flujo de renovación de aire reducido, una vez caldeada la habitación el humo retornará al interior del habitáculo en lugar de ser expulsado al exterior por los tubos de salida del aire.

Tu vivienda deberá contar con la preinstalación de conductos para la salida de humos o realizarla por tu cuenta, ya que esto va a determinar el lugar donde puede ser colocada. También has de medir la habitación para comprobar que cuenta con los m² precisos y asegurarte de que tiene la ventilación adecuada.

Qué tamaño elegir al comprar una estufa de leña

Según sea el tamaño del hogar, que es la parte interna de la estufa donde se produce la combustión de los troncos o briquetas, podrás meter leños más o menos grandes.

Si bien no es el factor más importante en términos de eficiencia, sí influye en la autonomía y el calor que desprenden, sobre todo en las de hierro fundido, ya que este material tiene la capacidad de retener la temperatura alta mucho tiempo, por lo que, a mayor superficie, más calor residual obtendrás.

No infravalores una estufa de leña pequeña para espacios que no sean demasiado grandes, pues su hogar produce una combustión lenta de la madera, generando menos residuos en un solo uso, y su autonomía puede llegar a las 6 horas.

Si optas por estufas de leña grandes, podrás meter troncos más largos en el hogar y disfrutarás de unas 12 horas de autonomía o más, dependiendo de la calidad de la madera que uses y el oxígeno que aportes al regular el paso de aire.

En este caso, no existe una elección mejor o peor, ambas son eficaces. Simplemente, deberás decantarte por el tamaño de estufa que te proporcione el adecuado volumen de calentamiento, ajustándose al protagonismo que quieras darle como elemento decorativo de la habitación, el espacio a calentar y, sobre todo, a tus necesidades y hábitos.

¿Qué es la potencia calorífica?

Cuando visites la tienda y mires las fichas técnicas de las estufas, verás que uno de los datos que aportan los fabricantes en grande es el de la potencia calorífica.

Existen distintas potencias según los modelos y es necesario que conozcas los tipos, fórmulas y datos necesarios para que tu elección sea acertada.

La potencia térmica indica la cantidad de calor que puede ser emitido o, dicho de otro modo, la capacidad que tiene la estufa para calentar un determinado volumen de aire.

Pero has de tener en cuenta que, en las especificaciones de estos aparatos, puedes encontrarte con dos datos distintos: potencia térmica y potencia calorífica.

Potencia térmica máxima o calorífica bruta

Es el dato que te indica la máxima potencia que va a poder generar la estufa en un momento puntual de su funcionamiento, específicamente, el más álgido.

Es un dato interesante que llama la atención de los usuarios y, por esta razón, lo añaden los fabricantes. Pero nosotros te vamos a explicar lo que realmente te interesa, que es la potencia nominal. Conocerla es básico, ya que es la que relaciona la potencia máxima con el rendimiento y el porcentaje en el que la combustión de la leña se transforma en energía.

Potencia térmica nominal o potencia calorífica real

Como ya te hemos definido el término, vamos a pasar a la práctica con un ejemplo. Una estufa que tenga una potencia bruta de 10 kW y un rendimiento del 70 %, tendrá 7 kW de potencia real.

Así, y usando la equivalencia de 1 kW de potencia nominal = 10 m³ de calefacción para una casa con techos de 2,50 m de altura con un aislamiento normal, podemos saber que, para calentar una habitación de 70 m², necesitarás una estufa con 7 kW de potencia nominal (o real).

Este no es un cálculo exacto, sino aproximado para que te orientes rápidamente cuando mires los diversos modelos en los que estés interesado. ¿Por qué no es exacto?, porque faltan algunos factores:

1. El volumen de aire del que disponga la estancia.

2. Tipo y eficacia del aislamiento térmico de la vivienda, que incluye las ventanas, puertas, techos y paredes. A mayor aislamiento, menor potencia calorífica necesitarás para obtener la temperatura ideal.

De cara a calcular la potencia térmica necesaria para calentar una estancia le otorgaremos un valor de 1 a un aislamiento normal, paredes con cámara normales, ventanales correderos sin doble acristalamiento, etc.

En el ejemplo que te hemos dado antes, hemos hecho el cálculo para una vivienda con ventanas y aislamientos corrientes y, si recuerdas, la equivalencia del valor era de 1 kW = 10 m².

Para una casa energéticamente eficiente —es decir, que esté bien aislada—, ese valor será de 0,93 kW. Por el contrario, para una casa mal aislada tendrás que aplicar a la fórmula un valor de 1,10 kW, ya que, al perder más calor, necesitarás más potencia calorífica.

3. Localización geográfica de la vivienda.

No es lo mismo tener una casa en la Sierra de Gredos que en Sevilla, lógicamente. Cuanto más bajas sean las temperaturas en invierno, mayor habrá de ser la potencia térmica de la estufa.

Calcula un valor de entre 0,88 y 0,95 (es decir, con la equivalencia de 1 kw = 10 m²) para las zonas menos frías, como las del levante español, e incrementa un 20% la potencia a la equivalencia de 1 kw = 10 m² para las zonas más frías. Te dará aproximadamente 1 kW = 8 m².

4. Orientación de la vivienda.

Hacia dónde está orientada tu casa es también un factor importante a tener en cuenta de cara a calcular la potencia térmica que necesitarás para calentarla.

Si la tuya está orienta hacia el norte, necesitarás hasta un 12 % más de potencia del aparato, es decir, un valor de 1,12.

En cambio, si la vivienda está orientada hacia el sur, deberás aplicar un valor de 0,93 (correspondiente al 7 % de potencia calorífica).

Y, si la tienes orientada hacia el este o al oeste, el valor será 1, por lo que no influirá a la hora de operar en la fórmula de la potencia térmica y se mantendrá la equivalencia de 1 kW = 10 m².

5. Tipo de madera usada como combustible. A mayor dureza y calidad, mayor rendimiento (en otro apartado de este mismo artículo tratamos con detalle todo lo referente a la leña y las briquetas).

Fórmula para calcular la potencia calorífica

Te la proporcionamos para que tú mismo puedas calcular de la forma más precisa posible la cantidad de potencia calorífica que vas a necesitar.

Potencia necesaria = m² del espacio a calentar x valor aislamiento x valor ubicación x valor orientación x 85.

Por ejemplo, si necesitas caldear la sala de estar de 40 m² en una vivienda orientada hacia el norte (valor 1,12), situada en la franja costera alicantina (valor 0,95) y con un aislamiento normal (valor 1), la fórmula de la potencia calorífica necesaria sería la siguiente:

40 x 0,95 x 1,12 x 1 x 85 = 3,62 kW.

En este caso, con una estufa de 6 kW brutos y rendimiento del 76 % = 4,56 kW, tendrías de sobra para calentar tu casa sin tener que ponerla a máxima potencia.

Combustión lenta o de doble y triple combustión

Combustión lenta

No es conveniente que la combustión se produzca demasiado rápido. Para evitarlo, se provee a las estufas de dos entradas para el aire. Una es la primaria, con puertas para fogones de leña que, al cerrarse, hacen que entre aire por el cajón para recoger las cenizas. La otra, la secundaria, se encarga de ralentizar el proceso químico de la combustión.

Este sistema produce una combustión lenta de la madera, generando más calor (los gases de la primera quema llegan a una temperatura aproximada de 600 ºC) a la vez que reduce considerablemente el consumo de leña.

Este sistema es realmente efectivo, pero no lo son menos los de doble y triple combustión.

Doble combustión

Todas las estufas de última generación, ya sean de combustión lenta o doble combustión, cuentan con esta función. Y te preguntarás, ¿por qué las diferenciáis? Muy sencillo: porque sí existe una diferencia.

Las de doble combustión inyectan una segunda corriente de aire previamente calentado justo en el momento en el que los gases alcanzan los ya mencionados 600 ºC, provocando una nueva combustión que incrementa el calor en el interior de la estufa pudiendo alcanzar hasta los 1000 ºC, si bien lo normal es que se ponga a 800 ºC.

La principal ventaja es que aumenta el rendimiento, es decir: se genera más calor con la misma cantidad de leña. La otra es que, al quemarse un volumen mayor de gases, el humo que llega al exterior contiene menos partículas nocivas, lo que supone una reducción en las emisiones de CO₂, algo importante para la preservación del medioambiente.

El funcionamiento de la triple combustión es igual que el de la doble, pero pasando el aire por el proceso de recalentamiento una vez más.

Los tres sistemas son excelentes para calentar una vivienda.

Doble cámara

Las estufas provistas con este sistema producen el calor a través de la radiación y la convección.

El movimiento duplicado del aire tiene la capacidad de propagar el calor a distancias mayores rápidamente, pero no ralentiza la combustión, lo que se traduce en mayor gasto de leña y la producción de más partículas contaminantes. Estos dos factores harán que, probablemente, prefieras los sistemas de combustión lenta y doble combustión.

Partes de la estufa de leña

Las estufas tienen entradas de aire para la combustión. Su función es la doble: posibilitar la incineración de la madera y desechar el humo.

El aire de combustión tiene un regulador que se encarga de determinar el caudal de aire que va a entrar en la estufa. A mayor cantidad, más intensa y rápida será la quema de la leña.

Otro de sus componentes es un intersticio que sirve para suministrar y distribuir el aire en el interior del aparato.

En las estufas de leña con ventilador, un compresor y un ventilador difunden el aire caliente por la estancia.

El mecanismo residual está formado por la rejilla que filtra las cenizas, el cajón que las recoge y las bridas por las que se dirige el humo hacia el conducto de salida al exterior.

Clases de distribución de aire

Hay dos sistemas para distribuir el aire por el interior de la estufa: convección forzada y convección natural.

El flujo generado por la convección natural dependerá de la cantidad de leña que utilices, mientras que en la convección forzada se produce mediante un regulador con el que podrás controlar de forma manual los procesos de difusión y emisión del aire que proyectan los ventiladores.

Si te acercas a tu estufa un poco, notarás que la madera tiene llamas en la parte superior sin consumir el tronco por completo. Esto es porque los gases desprendidos por la combustión se mezclan con el oxígeno, generado una llama azulada. Gracias a las entradas de aire de la estufa, el proceso generado por la cámara de combustión es más noble y permite eliminar totalmente el gas producido por la madera quemada.

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