Tipos de manillas para puertas según la forma de colocarlas

Tipos de manillas para puertas según la forma de colocarlas

Según el funcionamiento de la manilla y la puerta en la que vaya a ir situada, tenemos varios tipos como por ejemplo las manillas giratorias en las que hay que girarlas para poder abrir la puerta. Otras llevan un mecanismo fijo del que es necesario tirar, y también están las manillas clásicas en las que es necesario hacer fuerza hacia abajo para poder abrir la puerta.

Teniendo en cuenta el material con el que está fabricado la puerta, la elección de la manilla es determinante para conseguir un acabado u otro. Si la puerta tiene un estilo clásico lo mejor es elegir una manilla de latón o porcelana que además son los más comunes por el tipo de acabado ya que las que tienen brillo suelen quedar llenas de marcas de las manos y son más fáciles de rayar.

Las manillas para puertas que tienen acabados mates evitan todo ese tipo de problemas.

En el caso de las puertas correderas según el material elegiremos unos tiradores u otros. Si el material de la puerta corredera es cristal, lo mejor es elegir un material metálico.

Los criterios a tener en cuenta a la hora de elegir una manilla de puerta, son la utilidad, la forma y el tipo, el estilo y los materiales y las medidas de la manilla.

A la hora de hablar de la utilidad de la puerta nos referimos a si preferimos una manilla sin cerradura para puertas que no necesitan sistema de bloqueo, o si preferimos una manilla con condena para bloquear solo por dentro de la estancia. También tenemos la opción de elegir una manilla con cerradura, que esto hará que la puerta sea accesible desde ambos lados para puertas que se pueden bloquear.

También hay que tener en cuenta que el modelo de manilla se pueda encontrar con facilidad. Así, en caso de tener que cambiar alguna pieza será tarea fácil. Si no encontramos el tipo de manilla que ya tenemos, ni las piezas necesarias, nos veremos con el problema de tener que cambiar varias a la vez.

Una alternativa que podemos utilizar si queremos una manilla en concreto que no se encuentra con facilidad es comprar piezas de recambio pensando en un futuro.

La puerta de entrada debe tener cerradura, lo que nos lleva a fijarnos en las manillas con cierre para tener seguridad. Normalmente son manillas más robustas, y su instalación es más complicada, por lo que no deja acceder a los tornillos desde fuera.

Las manillas para cuartos de baño y aseos deben tener sistema de seguridad de cierre distinto al de las manillas de las puertas de entrada. Así, en caso de urgencia el cerrojo se puede abrir desde fuera con ayuda de una moneda o un destornillador plano.

Las manillas para las puertas de habitaciones, dado a que van a tener mucho uso son manillas de placa o de roseta, a no ser que sea una habitación privada donde optar con una manilla que tenga sistema de cerradura es una buena opción.

Las manillas con roseta se caracterizan por estar unidas a la puerta por una roseta que está instalada en la superficie. Se puede añadir un sistema de bloqueo pero se adquiere por separado. Estas manillas son las más utilizadas en las puertas clásicas y cada vez es más habitual encontrarlas en puertas de interiores contemporáneos.

Las manillas para puertas que tienen cerradura llevan un perforado para poder llevar una llave que active la cerradura. El agujero está integrado en la placa que puede tener forma de llave o del perfil de un cilindro según la llave que lleve.

Cómo elegir las manillas de las puertas de tu casa

Cambiar el pomo o las manillas es la solución más rápida y económica a la hora de cambiar la estética de las puertas. Hay una gran variedad de alternativas para elegir la que mejor se adapte a las necesidades de cada casa.

Algo a tener en cuenta a la hora de elegir la manilla de la puerta son las medidas para que la manilla no quede descompensada. Todas las medidas se toman de eje a eje.

Lo más importante a la hora de elegir la manilla es lograr un equilibrio entre la forma y la funcionalidad, consiguiendo que su estética sea adecuada pero elijamos también la forma.

Teniendo en cuenta que una manilla y un pomo no son lo mismo, a la hora de intentar cambiar uno por otro hay que mirar la compatibilidad de agujeros. Según si se pueden aprovechar todos o no, habrá que elegir un sustituto que permita ocultarlos o utilizar adaptadores especiales.

Si en tu hogar cuentas con pomos antiguos y quieres renovarlos por manillas de placas con roseta, puedes hacerlo con adaptadores especiales teniendo en cuenta el diámetro de la base del pomo que por norma general suele ser mayor que el diámetro de una roseta de manilla tradicional.

Si por el contrario quieres cambiar de manilla con placa a pomo o manilla con roseta puedes optar por tapar los agujeros con barra de reparación e instrumentos de bricolaje.

Teniendo claro estos aspectos elegir unas manillas para puertas va a ser mucho más sencillo.