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¿Cuáles son los daños estructurales más comunes que te puedes encontrar al hacer una reforma en tu vivienda?

  • 16 / diciembre / 2020
  • 6'
¿Cuáles son los daños estructurales más comunes que te puedes encontrar al hacer una reforma en tu vivienda?

¿Barajas la posibilidad de acometer próximamente el proyecto de reforma integral de tu vivienda? Entonces es conveniente que tengas en cuenta que, probablemente, den la cara algunos daños estructurales que pueden haber aparecido fruto del paso del tiempo, un mantenimiento inadecuado, la acción de diversos fenómenos naturales, la baja calidad de los materiales empleados para su construcción y muchos otros factores.

¿Cuáles son los daños más comunes que te puedes encontrar en la reforma de tu vivienda?

Sobre todo en edificios con cierta antigüedad, es muy común que se den estos problemas que, si no los atajas a tiempo, pueden llegar a provocar consecuencias verdaderamente negativas. Pequeñas fisuras, leves desplomes, flechas imperceptibles... Son señales que indican que existe un problema de fondo que debes subsanar antes de que la situación vaya a mayores.

En ocasiones no son las estructuras las que sufren este deterioro, sino más bien las que los provocan. Piensa que, con el tiempo, las vigas de madera e incluso las de hormigón llegan a curvarse ocasionando que su punto central baje por efecto de la carga y el vencimiento del material. Si esto sucede, es probable que tarde o temprano se vean afectados muros de cerramiento, tabiques o falsos techos.

Irán apareciendo grietas con un patrón básicamente horizontal y, en casos más graves, esto puede provocar la rotura de instalaciones como los conductos de aire acondicionado, la fontanería o el saneamiento. Por eso te recomendamos que actúes con celeridad y determinación y acudas a profesionales de las reformas para solventar cuanto antes estas patologías que, cogidas a tiempo, no suelen entrañar demasiadas dificultades.

Tipos de daños o señales que debemos controlar en nuestra vivienda

Los fallos estructurales son aquellos que no se ven, porque se producen en lo que podemos llamar el esqueleto de una edificación, pero que pueden poner en riesgo la seguridad de los inquilinos que habiten en ella. Ya te hemos mencionado cuáles son algunos de los más habituales. A continuación pasaremos a desarrollar cada uno de ellos con mayor detalle.

Fisuras o grietas

El espesor de la abertura ha de ser de un milímetro o superior. Generalmente, estas rajas afectan a todo el espesor del elemento estructural (soportes, muros de contención, vigas, etcétera). Las causas de este problema pueden ser muy variadas; desde un error de cálculo durante el proceso de construcción o una mala ejecución hasta movimientos sísmicos, nuevas cargas no contempladas en el proyecto inicial, humedades, corrosión, desgaste y deterioro de los materiales....

Aluminosis

Es un problema que se conoce también como la fiebre del hormigón y del que, seguro, has oído hablar en alguna ocasión. Consiste en la aparición de lesiones en este material que se manifiestan, principalmente, en las viguetas de los forjados de una construcción. El hormigón se abre en poros y pierde resistencia, de manera que la estabilidad del edificio se ve seriamente amenazada. No es de los más comunes, pero es un daño que cada vez afecta a más inmuebles.

Abombamientos o desniveles

Suelen aparecer en suelos, techos y paredes y afectan directamente a los acabados y la albañilería. En estos casos lo habitual es que se lleguen a despegar o levantar algunas de las piezas como losas o azulejos. Los factores que pueden provocar este problema son muy diversos: hundimiento de zapatas, mala calidad de los materiales de agarre, descompensación en la transmisión de tensiones, etcétera.

Humedades o filtraciones de agua

Constituyen un problema más habitual de lo que imaginas, que afecta directamente al nivel de salubridad y habitabilidad de la vivienda. Lo normal es que aparezcan en zonas adyacentes a tuberías instaladas en el exterior, en fachadas y cubiertas, aunque también pueden producirse por la transpiración desde el subsuelo, que conocemos como capilaridad. Con el paso del tiempo, la humedad puede llegar a ser absorbida por la estructura de hormigón hasta alcanzar las armaduras, que pueden llegar a oxidarse por la descomposición del acero y, de esta forma, romper o fisurar el hormigón.

Erosiones y desconchados

Las fachadas y cubiertas están expuestas constantemente al efecto de diversos agentes externos como las inclemencias meteorológicas. Esto produce un desgaste y deterioro que puede desembocar en problemas estructurales si no actúas en su debido momento. Son lesiones mecánicas que pueden afectar a las capas superficiales como la pintura, o bien a las más profundas provocando erosiones que llegan a traducirse en desprendimientos de revestimientos.

¿Cómo saber si la estructura del edificio está dañada?

Sin duda, el signo más evidente e inequívoco de que existe deterioro estructural en tu vivienda es la aparición de grietas. Ahora bien, deberás fijarte en algunos detalles para determinar la gravedad del diagnóstico:

- Sentido o dirección: normalmente, las fisuras en paralelo o perpendicular a la superficie indican desprendimiento de materiales y son las más leves. Ahora bien, si son en diagonal pueden apuntar a una falla o asentamiento en la estructura, un problema bastante más grave.

- Continuidad: si el trazo de la grieta es fijo de principio a fin significa que hay un daño estructural importante, mientras que si es intermitente o discontinuo seguramente solo haya afectado al recubrimiento.

- Espesor: como ya te adelantamos, deberás empezar a preocuparte si la abertura es de un milímetro o más. No obstante, por lo general el problema es serio cuando supera los tres milímetros.

En el caso de que se den estas tres circunstancias, es recomendable que te pongas en manos de un profesional de las reformas para que evalúe el estado de la estructura y las actuaciones que se han de realizar. Un primer análisis pasará por retirar el material de recubrimiento (pintura, yeso, etcétera) para comprobar si esas grietas se manifiestan también en la estructura, ya sea una viga de hormigón o un tabique.

Si el agrietamiento está acompañado de humedad, lo más probable es que se haya producido la rotura de una instalación hidráulica o sanitaria en el interior de un muro. Otra evidencia de daño estructural es el hundimiento parcial o asentamiento de algunas superficies, que en la mayoría de ocasiones suele ser imperceptible.

Deberás preocuparte si los vidrios de tus ventanas están fracturados porque cedieron a la deformación del marco que los sostiene o, también, si las puertas están trabadas o se abren y cierran solas. Para saber si existe asentamiento, lo más práctico es colocar una canica en el suelo y comprobar si esta rueda sin interrupción, en cuyo caso será que existe este problema en la estructura.

¿Cómo reparar los daños estructurales?

Como avanzábamos al principio de esta entrada, afortunadamente si actuamos a tiempo las reparaciones de daños estructurales no suelen ser excesivamente complicadas. Ahora bien, estos problemas tan recurrentes requieren que la intervención sea urgente. Por lo general, los pasos a seguir en este procedimiento son los que te resumimos a continuación:

- Retirada de revestimientos y todos los trozos de material que hayan perdido agarre y que, por esta circunstancia, puedan suponer un riesgo de desplome o desprendimiento.

- Limpieza y pasivación de las armaduras para cortar de raíz el proceso de oxidación, mediante técnicas como el cepillado o el chorreo de arena. La alcalinidad del hormigón ofrece protección frente a la corrosión.

- Recuperación de los volúmenes de hormigón perdidos. El objetivo es recuperar la geometría del elemento constructivo y para ello podemos emplear morteros de reparación específicos. Es fundamental que nos aseguremos de que el material abraza dichas armaduras.

- Restauración estética. El último paso consiste en restablecer los revestimientos y capas superficiales para restituir la estética del edificio o vivienda, mediante técnicas como el pintado, el enfoscado, el encalado, etcétera.

Ahora bien, si encontramos grietas estructurales de gran consideración la reparación solamente la podremos conseguir mediante la demolición y reposición de los elementos que se hayan visto afectados. No obstante, antes de poner en marcha cualquier tipo de actuación debes acudir a la ayuda de expertos que lleven a cabo un estudio de las causas que hayan provocado la aparición de estas rajas.

Dependiendo del problema, la solución exigirá una intervención determinada. Puede que lo que dé origen a los desperfectos estructurales en el hormigón sea, por ejemplo, la carbonatación o las piritas. Tal vez, si tu edificio es antiguo y en su construcción se utilizó la madera como elemento estructural, pueda estar viéndose afectada por la presencia de termitas, hongos o carcomas. O bien el problema lo originen las humedades y filtraciones, en cuyo caso deberás apostar por soluciones como la impermeabilización de los paramentos.

Claves para elegir la mejor empresa de reformas

Los fallos estructurales requieren actuaciones urgentes, como ya te hemos explicado. En estos casos es fundamental que cuentes con profesionales para llevar a cabo una rehabilitación integral. Dar con una empresa de reformas de confianza será clave para poner una solución efectiva y duradera al problema. Por eso es tan importante que aciertes en tu elección.

En este sentido, pide referencias y consulta diferentes opiniones, comprueba la trayectoria de la compañía y que su situación legal es la correcta. Asegúrate también de que cuenta con un equipo multidisciplinar de trabajadores, todos ellos dados de alta en la Seguridad Social como es debido. Por supuesto, es importante que la empresa cuente con un seguro de responsabilidad civil.

En caso de que necesites cualquier servicio o producto específico para corregir estos daños estructurales en tu vivienda, no dudes en ponerte en contacto con Brico-Valera. Estaremos dispuestos a asesorarte en todo aquello que necesites y te entregaremos un presupuesto sin compromiso.

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