Guía para el mantenimiento de puertas blindadas de exterior

Guía para el mantenimiento de puertas blindadas de exterior

En publicaciones anteriores hemos hablado de cómo realizar un buen mantenimiento de puertas de madera tanto naturales como lacadas en blanco. Pero ¿y las puertas blindadas? ¿Cómo se lleva a cabo su cuidado? Para que soluciones tus dudas, en esta ocasión vamos a hablar de en qué consiste el mantenimiento de este tipo de puertas de exterior.

Mantenimiento de una puerta blindada moderna

1. Limpieza de la puerta blindada

Su limpieza no difiere mucho de la de las puertas de entrada normales. Lo primero que hay que hacer es eliminar con un paño seco la suciedad superficial adherida tanto en la puerta como en el marco. Si esto no es suficiente, humedece la gamuza con un poco de agua y jabón neutro suave. Procura no empapar el trapo, preferentemente de microfibra, puesto que un exceso de humedad en la puerta conlleva que la madera se hinche.

No olvides repasar las manillas. Si son metálicas, utiliza un limpiador multiusos cuya composición no resulte abrasiva. Nada de emplear un producto limpiametales, puesto que podría levantar el barniz de la manivela.

Para una limpieza más exhaustiva mezcla agua con vinagre o aceite, ya que son productos naturales que tienen, respectivamente, propiedades antibacterianas y nutritivas.

Intenta frotar los productos en dirección a la veta para evitar que puedan quedarse las marcas.

2. Arreglo de pequeños desperfectos

Aunque se trate de una puerta blindada, lo habitual es que la chapa metálica que tiene en su interior no se vea afectada por los desperfectos superficiales. Por tanto, la reparación de los daños será prácticamente igual que en las puertas simples de madera.

Bastará con aplicar sobre los golpes una pasta resultante de la mezcla de café soluble con crema hidratante. Tras una noche sobre el daño verás como la madera se ha nutrido sin apenas dejar rastro gracias al color aportado por el café. Si no te fías del resultado o simplemente el arañazo es más profundo de lo que esperabas, acude a una tienda de bricolaje y pide una barra de cera cuyo color se aproxime al tono de tu puerta. Verás cómo desaparece la grieta sin apenas esfuerzo.

En el caso de tener una puerta blindada blanca dañada, opta por rotuladores y sprays que ayuden a disimular los arañazos más superficiales. Si son más profundos, lo mejor es aplicar un poco de cera transparente ya que llenará el hueco y cubrirá la imperfección. Si prefieres un truco casero, aplica durante unos minutos una mezcla de aceite de oliva con vinagre y déjala actuar. Con ello no solo reducirás el aspecto del arañazo, sino que conseguirás recuperar el brillo original de la puerta.

3. Herrajes de las puertas blindadas

Las bisagras, manillas y cerraduras son también elementos importantes a la hora de pensar en el correcto mantenimiento de las puertas de entrada. En todas ellas es normal que se vaya acumulando polvo y se pierda la lubricación original con la que se instaló la puerta.

Por tanto, la tarea más habitual es el engrasado de las bisagras y la cerradura. Ambas son indispensables para el buen funcionamiento de la puerta, y descuidarlas supondrá que a la larga tengan que ser sustituidas. Además de lo incómodo que resulta el tener que realizar estas gestiones, en el caso de las puertas blindadas se dificulta aún más por su composición específica. Por ello será necesario que un profesional haga el cambio con todas las garantías.

En las puertas blindadas, al igual que en el resto de opciones disponibles, lo mejor es prevenir para evitar males mayores. Por ello recomendamos una inspección periódica de las mismas, atendiendo especialmente a los herrajes metálicos ya que son los que realmente soportan el peso de la seguridad en nuestro hogar.