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Protégete con las Puertas Corta-Fuegos

La seguridad es primordial en todos los hogares, y luchar contra un elemento tan devastador como el fuego es clave en cualquier casa. Para ello se diseñaron las Puertas Corta-Fuegos, para interponer un elemento tan básico como una puerta entre el fuego y tú, aumentando tu seguridad y la de tu familia en caso de peligro.

Este tipo de puertas están diseñadas y fabricadas cumpliendo con la normativa vigente en seguridad contra el fuego, obteniendo así las puertas distintos tipos de resistencia frente a este elemento dependiendo de su modo de fabricación. No dudes en consultarnos qué tipo de puertas Corta-Fuegos necesitas y te daremos presupuesto sin compromiso.

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Las puertas cortafuego son un elemento que se ha vuelto indispensable en todas las estructuras pensadas especialmente para ser seguras, como centros comerciales, hospitales, universidades, colegios, edificios de las administraciones públicas, edificios de oficinas, comunidades de propietarios e incluso viviendas particulares.

A día de hoy, afortunadamente, en el mercado se cuenta con una gran variedad de puertas cortafuegos y precios y diferentes calidades según las temperaturas que pueden soportar por el material del cual están hechas.

Las puertas cortafuegos suelen ser instaladas en grandes superficies con regularidad, y de hecho son consideradas imprescindibles para la seguridad y el paso de los controles de calidad en ciertos edificios.

¿Cómo funcionan las puertas cortafuegos?

Su diferencia para con las puertas convencionales radica en su capacidad para impedir que la temperatura o el aire que se encuentra a uno de los lados, sean traspasados al otro. Su principal función es la de aislar estancias para evitar la propagación de fuego o filtración de humos.

Se componen de marcos y hojas de abatibles, pivotantes o correderas de un determinado material cuyo interior está relleno de un compuesto aislante, del cual hablaremos un poco más adelante. De este modo, la diferencia de temperatura de una estancia a otra a través de la puerta es muy notable.

También tiene como finalidad, por supuesto, evitar el traspaso de los gases y el humo a la estancia que se encuentra al otro lado, previniendo que las personas puedan llegar a inhalarlo y sufrir las consecuencias.

Deben ser reguladas para los márgenes de los espacios donde van a ser instaladas. Deben ser correctamente insertadas y fijadas, así como mantener la distancia de las hojas respecto al suelo y el resto del marco.

Esto hace que el fuego y el humo no se propaguen, o al menos no lo hagan tan rápidamente. Estos productos siempre necesitan mantenimiento, ya que su buen estado debe ser siempre óptimo para garantizar la seguridad y funcionalidad.

Pueden alcanzar temperaturas de entre 140 y 180 grados centígrados, y el marco de la puerta no puede sobrepasar los 360 grados.

Los precios de estas oscilan según su capacidad de resistencia a las altas temperatura, así como su medida, envergadura y material del cual están hechas. Cabe resaltar, que este producto puede hacerse a medida por encargo y con determinados acabados según los gustos y necesidades del cliente. También, las hay para todos los bolsillos.

¿De qué están hechas?

El material utilizado para el diseño de las puertas cortafuegos suele ser el acero inoxidable, que se combina en un sistema de compartimentación y tiene como fin aislar la temperatura de un lado de la estancia respecto al otro. Entre las láminas de acero u hojas, se realiza un relleno de un material ignífugo o difícilmente alterable.

El material del cual están rellenas es diferente según la calidad de la puerta, el precio y la resistencia que esta tenga en general. Este material no puede dilatarse, ya que no puede suponer un impedimento para la apertura de la puerta; algo que podría tener consecuencias fatales en una evacuación urgente.

El compuesto más utilizado suele ser la lana de roca.

¿Qué es la lana de roca?

Es un aislamiento natural de origen mineral que se obtiene a través de la unión de dos materias primas que son la roca basáltica (volcánica) y el mineral coque (carbón). Una de sus mejores características es que se trata de un producto orgánico, por lo que no contamina.

Su producción es el resultado de su fusión en hornos especiales, donde se somete a ambos elementos a temperaturas de 1500 grados centígrados. Cuando alcanzan la forma líquida, se los convierte en pequeños hilos que se aíslan y reconvierten según la forma deseada y el uso que se les va a dar.

La lana de roca debe asegurarse de los cumplimientos CTE DB HE (ahorro energético), HS (salubridad) y SI (seguridad contra incendios).

La lana de roca es un material incombustible. Ignífugo. De este modo, es uno de los principales productos aislantes utilizados en construcción y es extremadamente demandado en el ámbito de la seguridad.

Además de en las puertas cortafuegos, este elemento se utiliza como relleno de paredes, tabiques, techos, falsos techos, suelos, conductos de ventilación... En las viviendas ya construídas en las que se desee reforzar la seguridad sin hacer obras, este material puede insuflarse como relleno de las estructuras que lo permitan.

También es un magnífico aislante contra el frío, el calor y el ruido, a raíz del mismo principio por el que es aislante del fuego. De este modo, cumple varias funciones que pueden resultar interesantes y además, puede ayudarnos a reducir el gasto en las facturas de la calefacción o el aire acondicionado.

Tipos de puertas cortafuegos en el mercado

Actualmente se comercializan diferentes tipos de puerta cortafuego. Podemos encontrarlas abatibles, pivotantes, puertas correderas cortafuegos, puerta cortafuegos 1 hoja... Todas ellas, sin excepción, para poder ser catalogadas como tales, deben cumplir con cada uno de los requisitos establecidos en la normativa UNE-EN 1634-1 europea.

El mercado de las puertas cortafuegos es grande y variado. Existen modelos y diseños para todo tipo de bolsillos, clientes, necesidades y expectativas.

Sin embargo, existe una clasificación internacional que las diferencia según el tiempo en el que pueden estar expuestas a altas temperaturas sin ser alteradas. Esta clasificación es RF (Resistencia al Fuego) de 1 hora, RF de 1 hora y media, RF de dos horas y RF de hasta 3 horas. Todas ellas deben estar dotadas de un sistema de autocierre, y cada uno de los elementos que la componen deben ser resistentes al fuego.

Todos los edificios de seguridad deben contar con este tipo de puertas para lograr la correcta evacuación de las personas que se encuentran en el interior en caso de incendio o cualquier otro contratiempo.

El modelo más utilizado es la puerta pivotante metálica, que suele encontrarse, sobre todo, en centros sanitarios. Es extremadamente resistente, y funciona a través del accionamiento de una barra antipánico, que activa el sistema de apertura de forma inmediata.

Se pueden revestir con madera para darles un toque más estético y adaptado al resto del entorno, o bien se pueden encargar vidriadas. Las puertas vidriadas llevan un sistema de cerradura similar, pero con la diferencia de incluír grandes vidrios traslúcidos u opacados para aportar otra apariencia.

Otro modelo de puertas son las correderas cortafuegos, que en lugar de ser abatibles, de deslizan sobre una guía. Ocupan menos espacio, garantizando la misma seguridad que con las de mayor envergadura.

Las hay de una sola hoja, o de dos, según el modelo que necesitemos y el espacio que vayamos a destinar a su instalación.

Las puertas pueden ser manuales, automáticas y semiautomáticas a pesar de que su finalidad es siempre la misma. Las manuales, como su propio nombre indica, son las que deben accionarse por mano de las personas y no disponen de sistemas automatizados. Las automáticas y semiautomáticas, suelen estar conectadas a una central de alarmas que reacciona ante la detección de humo.

El sistema es avisado para dejar caer unos contrapesos que sellan la puerta, o, si esta siempre está abierta, directamente la cierran.

Una gran elección para las comunidades de vecinos

Estos productos son especialmente útiles y deben ser tenidos en cuenta por las comunidades de propietarios, ya que en ocasiones son imprescindibles y deben utilizarse para garantizar la evacuación del edificio en caso de incendio o fuga.

A la hora de diseñar un edificio, los arquitectos deberán dividirlo por sectores. Cada uno de estos sectores debe tener una vía de salida cuya puerta ideal será una cortafuegos. Se pueden instalar en la zona de los accesos a las escaleras, para evitar la propagación de un piso al otro, al igual que en el garaje, para garantizar una vía de escape.

Las comunidades de propietarios deben considerar la inversión en este tipo de productos por cuestiones de seguridad. Las puertas cortafuegos pueden marcar la diferencia entre un problema grave de salud o una evacuación rápida en las comunidades de propietarios.

En las comunidades de vecinos, estas puertas siempre deben estar cerradas, pues de nada serviría que estuvieran abiertas en el caso de un incendio. Existen dudas respecto a esto, ya que en los centros comerciales pueden verse abiertas de forma permanente, sin embargo, esto tiene una explicación.

El motivo se encuentra en que en las grandes superficies, los sistemas de cierre están conectados a centrales de alarmas que avisan de la presencia de humo en el caso de que el detector dé un aviso determinado (estos modelos cuentan con sistemas electrónicos, y, por lo general, son automáticos o semiautomáticos). Por tanto, tienden a cerrarse sin precisar de la manipulación humana, no es así en las comunidades privadas, por norma general, que dependen exclusivamente el accionamiento manual.

Tampoco es recomendable cerrar una puerta cortafuegos con llave, ya que en el caso de una emergencia, posiblemente no encontraremos la llave o tengamos problemas para abrirla de forma rápida. Por tanto, lo más inteligente es mantenerla cerrada, siempre, pero sin llave pasada, o ningún otro tipo de obstáculo que impida su fácil traspaso. Una puede cerrada con llave puede ser un peligro en caso de evacuación o suponer un importante retraso durante este proceso.

El mantenimiento de una puerta cortafuego

Una vez pasado un año de la instalación, las revisiones han de ser siempre mensuales para lograr un mantenimiento optimizado. Este consiste, básicamente, en la comprobación del estado de los materiales que la componen, la ausencia de golpes, rotura o deformaciones en general.

También se revisan las bisagras, los pomos, los vidrios, la capacidad de autocierre, la cerradura, los antipánico, la ausencia de obstáculos, la velocidad de cierre, y el ajuste de la hoja respecto al suelo, y el marco. Es completamente imprescindible contar con la ayuda de un técnico especializado. Estas revisiones no pueden hacerse por personal inexperto, vecinos o personas sin la cualificación necesaria.

A su vez, siempre han de tenerse a mano los papeles que acreditan el mantenimiento y garantía de la puerta.

Este producto puede ser muy duradero si se hace un buen uso y mantenimiento. Es necesario asegurarse del buen estado de la puerta para que esta cumpla su función de forma óptima y rentabilicemos al máximo nuestra inversión.

¿Cada cuánto cambiamos una puerta cortafuego?

La vida útil de las puertas cortafuegos es de aproximadamente 20 años de media, aunque no se recomienda llegar hasta ese entonces sino cambiarla antes. Debemos proceder a su retirada o sustitución cuando la veamos deteriorada, o cuando el técnico nos lo recomiende.

Desde el año 2006, el Código Técnico de la Edificación expone que las revisiones de las puertas cortafuegos son mucho más estrictas, así como se endurece la calidad en el momento de la fabricación. El técnico ha de revisar la holgura perimetral y ajustarla, además de revisar la estanqueidad de las juntas, y regular los muelles.

Las puertas cortafuegos instaladas antes de esta fecha no cuentan con estos requisitos, por tanto, si queremos renovar nuestra vieja puerta, debemos ajustarnos al nuevo código. Sin estas revisiones, no se puede garantizar la efectividad del producto.

El motivo por el cual se estima que, hoy en día, la duración de una puerta cortafuegos es de 20 años, es porque las instaladas antes de la entrada en vigor de esta nueva ley que realiza una atención exahustiva a cada elemento que la compone, no se ajustan a los parámetros requeridos hoy y, seguramente, no podrían pasar los controles de calidad actualmente exigidos. La normativa antigua y la nueva son totalmente diferentes.

Como ves, la instalación de una puerta cortafuegos es algo a tener en cuenta muy seriamente si deseas velar por la seguridad de tu casa, oficina, negocio o gran superficie. Las administraciones públicas hacen también uso de ellas para reforzar la seguridad en sus edificios. Además, puedes encargarlas con diferentes sistemas de cierre, diseño y hechas totalmente a medida.

No dejes de asegurar tu salud y la de los tuyos con productos de muy buena calidad, como lo son las puertas cortafuego.

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