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Maderas ideales como combustible para una estufa de leña

  • 19 / enero / 2021
  • 2'
Maderas ideales como combustible para una estufa de leña

Las estufas de hierro fundido y acero utilizan como combustible la leña de poda y las briquetas.

Si tienes una vivienda unifamiliar, pareada o adosada y dispones de espacio suficiente, te aconsejamos que tengas almacenados los troncos con antelación y en cantidad suficiente en un espacio ventilado y seco.

No solo garantizarás la disposición de combustible para largas temporadas, sino que te ahorrarás algunos quebraderos de cabeza que conllevan a veces comprar la leña en temporada alta, como puede ser un retraso en la entrega por sobrecarga de pedidos, por malas condiciones de las carreteras que dificulten el reparto o incluso soportar una subida de precios derivada de la alta demanda.

Además, si bien esto no es aplicable a las briquetas, que puedes encontrar en muchos comercios, el precio de la leña es más económico si la compras en grandes cantidades.

Eso sí, a no ser que estés dispuesto a darle al hacha, busca un proveedor dispuesto a servirte troncos del tamaño adecuado, ya que suelen vender también para otros sistemas de calefacción y no es lo mismo alimentar una chimenea que una estufa cerrada, donde, según el tamaño, no cabrán grandes troncos.
Leña

Hay dos tipos de madera para alimentar las estufas, cada uno con sus ventajas. No hay nada mejor para conseguir un flujo de calor constante de larga duración, obtener buenas brasas y evitar daños en la estufa que quemar leños secos y duros. La madera blanda arde más rápido, lo que te puede resultar de utilidad para prender el primer fuego con facilidad.

Maderas duras

Encina: una de las más populares por su gran dureza. Proporciona un fuego de larga duración y estupendas brasas. Su grado de humedad es bastante alto, por lo que debes asegurarte de que haya pasado por el conveniente proceso de secado.

Olivo: otra buena madera que tarda menos en arder, conservando las propiedades de las maderas duras.

Fresno y haya: ambas se secan de forma excelente, son fáciles de encender y generan llamas realmente vistosas.

Roble: la madera de este árbol necesita unos dos años para estar completamente seca, pero vale la pena hacerse con ella por su larguísima duración y las excelentes brasas que genera.

Abedul: madera muy dura con un característico color blanco que prende deprisa generando un fuego muy vivo.

Otras leñas aptas por su calidad, consistencia y durabilidad durante la combustión son las de almendro, algarrobo y cerezo.

Maderas blandas

Suelen tener más resina y, por tanto, más humedad, por lo que generan más humo. El fuego que producen no es de larga duración ni proporciona buenas brasas, pero prenden con rapidez, por lo que son ideales para encender la estufa.

Las más comunes son las de pino, abeto, chopo, castaño, tilo y algunos árboles frutales, como el naranjo, entre otros.

Con esta madera suelen estar hechas las astillas disponibles en los comercios especializados para facilitar el encendido del fuego.

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