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Tendencias y nuevos conceptos en los cubreradiadores

  • 18 / noviembre / 2020
  • 10'
Tendencias y nuevos conceptos en los cubreradiadores

Sabemos que ni todos los radiadores son iguales ni todos tenemos las mismas medidas, por ello Brico-Valera fabrica a medida todos los cubre radiadores para así adaptarnos a cada cliente.

Tener un producto único es algo que prima en el día de hoy, en Brico-Valera te ofrecemos poder personalizar tu cubre radiador a tu gusto y a la medida que necesitas en cada situación para que no tengas ningún tipo de limite a la hora de elegir tu futuro cubre radiador.

Altura, anchura, profundidad... todo lo eliges tu, para que no le pongas limites a tu imaginación y consigas el producto que necesitas y te gusta.

Además también puedes elegir un sinfín de acabados para combinarlos con tu cubre radiador y tener así un mueble diferente que marque tu personalidad y gustos.

Nos adaptamos a las necesidades de todos nuestros clientes buscando una solución sencilla y económica que satisfaga al cliente y le evite quebraderos de cabeza innecesarios.


Diseños originales en madera

La madera es el elemento clave para nosotros a la hora de construir un cubreradiador; su facilidad para amoldarse a cualquier formato y su acabado poroso, que permite jugar con pinturas, tintes, barnices y lacados, hacen de ella nuestra fuente principal como material de trabajo.

Nuestras formas de producción más habituales incluyen la construcción de las piezas en madera maciza o en tablero DM. ¿Sabes cuáles son las propiedades de uno y otro? La madera maciza aporta nobleza a los acabados. El material destaca mucho más cuando, en vez de pintarse, se deja como acabado natural, obviamente, tras ser lijado, pulido y aplicarle el barniz o lacado correspondiente.

Las maderas naturales pueden ser de gran atractivo gracias, por ejemplo, a tener una veta con una estructura muy estética, como en el caso del olivo o de algunas maderas oscuras tropicales como el wengué, muy utilizadas en el diseño de interiores contemporáneo.

A continuación, te explicaremos qué es y qué propiedades tiene nuestra otra materia prima favorita, el DM:


- El tablero de fibra de Densidad Media (de ahí vienen sus siglas), también conocido en inglés como MDF -o Medium Density Fiberboard- es un aglomerado de fibras de madera y resinas sintéticas prensadas que aportan a la tabla mayores densidades que los tradicionales paneles de aglomerado y de madera contrachapada.

- Su acabado es mucho más sofisticado que el de cualquiera de las anteriores, convirtiéndolo en una de las alternativas más ventajosas a la hora de trabajar con un material que resulta más barato que la madera maciza y aporta un acabado igualmente interesante.

- Además de ser más económico, el DM es un material ideal para usar lacados, pues su superficie resulta totalmente plana y sin grano. También se pueden recubrir con chapados exteriores que imiten madera u otros materiales, pues su acabado liso admite también el uso de colas y adhesivos a la perfección.

Otros materiales destacados

La madera natural y el DM no son los únicos materiales con los que podemos jugar a la hora de crear nuestros cubreradiadores. Recientemente se empiezan a introducir nuevos modelos en aluminio o en lienzo tensado que pueden resaltarse con acabados realmente insólitos.

El aluminio nos permite, además de trabajar con paneles muy finos, ahorrarnos mucho peso en la pieza. Sus propiedades hacen de él un material muy interesante para incluir perforaciones en retícula o con diseños más atrevidos, como motivos florales o líneas sinuosas que harán destacar a nuestro cubreradiador como un elemento más de la decoración.

También podemos realizar estructuras en metal o madera a modo de cubículo para luego cubrir los paños con lienzo tensado. De nuevo, se trata de otra opción que nos permite ahorrar mucho peso en la pieza y darle acabados con imprimaciones del tipo que queramos. Podemos recrear fotografías personales o plasmar un lienzo de algún artista de renombre, dándole al mueble un aire de pieza decorativa realmente original.

Tendencias y nuevos conceptos en los cubreradiadores

Una de las grandes propiedades que tienen al ser introducidos en el interiorismo de un espacio es que podemos enfocarlos como un mueble tradicional, partiendo desde el suelo y rebajando las esquinas inferiores para embeber el rodapié, o podemos dejarlo volado sobre el suelo, enganchándolo a la pared con sujeciones suficientemente firmes.

En cuanto al frontal, podemos partir de un diseño en una o en múltiples piezas. Jugar con un acabado en retícula o con la forma de las perforaciones, que pueden ser circulares, lineales rectas y onduladas, o pueden también representar patrones geométricos.

Las celosías también se pueden encontrar con diseños mucho más actuales, pero la tendencia es a enfocar la estructura del panel frontal en una única pieza de madera o en bloques ortogonales yuxtapuestos.

Otra de las tendencias más habituales últimamente es integrar la pieza que cubre al radiador en un conjunto de mobiliario que incluye baldas, cajones u otras dependencias, de tal forma que pueda disimularse como puerta de un armario, por ejemplo.

Los colores, un abanico de infinitas posibilidades

El mueble que elijas debe estar en concordancia con los demás elementos decorativos de tu hogar. Adaptar su color a los tonos dominantes de cada estancia suele ser una de las fórmulas más agradecidas para integrar estas piezas con total naturalidad.

También puedes atreverte con tonos menos habituales, siempre y cuando tengan sentido dentro de las gamas que elijas para el resto de ornamentos y tapices de tus interiores.

El blanco suele ser nuestro gran aliado a la hora de diseñar nuestros muebles. Su neutralidad es el gran punto fuerte de este color, además de que resulta un tono realmente luminoso y que no apaga la luz de la estancia, sino que la refleja, aportando mayor sensación de claridad.

Otros tonos que realmente resultan muy acogedores e integran muy bien las piezas en el hogar son los tonos crema. El blanco hueso, los amarillos pálidos y los tierras y sienas tostados claros. El tono café con leche o la madera natural clara, con una tonalidad similar a la de la haya, por ejemplo, combinan con casi todo y resultan muy discretos.

Apostar por los tonos cálidos suele ser sinónimo de éxito en la decoración de un espacio. No obstante, entre las últimas novedades cromáticas para la arquitectura de interiores podemos destacar las gamas de azules y verdes.

Las nuevas corrientes traen los tonos azul noche y verdes ultramar están de rabiosa actualidad y, aunque pueden resultar más arriesgados en un primer momento, nos permitirán decorar nuestra casa a la última. Además, son gamas que invitan a la relajación interna y a la reflexión, ideales para dormitorios o salones con un estilo distendido.

Otra de las tendencias más en auge en estos últimos tiempos son los tonos pastel, tanto en rosas como en azules y amarillos pálidos, que darán a nuestras estancias un toque más pueril y nos recuerdan a nuestra infancia.

Otra opción más sobria aunque no menos acertada son las gamas de grises cálidos, donde resaltan muy bien los acabados en maderas oscuras tropicales como el anteriormente mencionado wengué.

El almacenaje como añadido a su funcionalidad

De entrada, el mueble del cubreradiador nos aporta poco como elemento de almacenaje: una única balda que queda libre en su parte superior, donde podemos apoyar pequeñas objetos decorativos.

Sin embargo, la moda actual nos lleva a fabricar elementos de mobiliario globales donde el cubrir la calefacción es tan solo una de sus funcionalidades, pero puede incluir muchos detalles más. A continuación te vamos a enumerar algunas de las posibilidades con las que enfocar tu pedido:


- Mueble con cubreradiador y baldas, donde a la pieza que enmascara se le añaden en los laterales o en la zona superior una estructura con varias repisas, generando la sensación de estantería, y admitiendo almacenaje de elementos decorativos, libros, discos, etcétera.

- Mueble con bureau lateral o superior, donde se le yuxtaponen una serie de cajones más pequeños en el lateral izquierdo o derecho, o en la parte superior, dando la sensación de una cómoda o aparador más que de una estantería. Pueden incluir también cajones para cierre con llave.

- Mueble aparador completo, en el que la pieza que cubre el radiador suele ser la parte inferior de un conjunto grande que a veces, incluso, puede llegar hasta el techo. Puede combinar cajones y baldas con otros elementos, como espejos y puntos de iluminación. Puede convertirse en un elemento ideal para disponer en un hall o zona de entrada, o en un distribuidor previo a otras estancias.

- Mueble zapatero, donde se incluyen puertas tipo batiente que, una vez abiertas, apoyan en diagonal y pueden guardar nuestro calzado. Resulta muy cómodo para este uso dada la altura a la que suelen encontrarse los radiadores.

- Otros acabados concretos como el de estufa simulada, donde se integra un acabado a imagen de una estufa artificial, o incluso el de mueble de alta fidelidad o botellero, donde se integran altavoces o bandejas, incluyendo espejos y metal en los interiores de las dependencias del mueble.

Ventajas de los cubreradiadores

Para todos aquellos que estén en proceso de redecorar o reformar su hogar, la posibilidad de hacerse con cubreradiadores es, sin duda, una de las más atractivas de las que se manejan en las actuales tendencias del sector. No en vano, hablamos de un producto práctico, de fácil integración en el diseño de tu hogar y que aporta un toque de elegancia y clase a la habitación en la que se encuentra, lo que lo convierte en una opción destacada entre quienes buscan una vivienda eficiente y, a la vez, acogedora.

Los radiadores son un elemento absolutamente necesario de cara a mantenernos cálidos y confortables durante el periodo invernal, pero lo cierto es que no acostumbran a tener un aspecto particularmente bello, más bien todo lo contrario. Esto puede ser un problema para las personas más preocupadas por la apariencia de su hogar, una preocupación de lo más extendida debido a que, como es natural, una vivienda cuya imagen nos resulte agradable contará siempre con un mayor componente de comodidad y relajación.

Con la finalidad de solventar dicho problema, llegaron los cubreradiadores, pensados para convertir un elemento de lo más monótono en incluso antiestético en algo más. Su popularización es de lo más comprensible, ya que pese a tratarse de un producto enormemente simple, cumple a la perfección su función principal y aporta otras como alejar a los niños y mascotas del intenso calor que emanan los radiadores.

Múltiples virtudes de los cubreradiadores

Para empezar, la variedad de acabados que presentan hacen que sea casi imposible que no haya uno para cada persona. Desde aquellos con acabados de roble, pino o nogal (claro y oscuro) hasta los que son de diversos colores, el abanico de posibilidades es casi infinito. De esta manera, podrás evitar que las limitaciones de diseño puedan suponer un obstáculo a la hora de realizar la elección.

En concreto, en Brico-Valera contamos con una fábrica propia, lo que nos da la oportunidad de brindarte, como cliente, todo tipo de ofertas. Podrás escoger entre cubreradiadores de madera maciza o de MCF (tablero de fibras de densidad media), y una vez realizada esta elección, podrás optar por acabados como lacados, barnizados naturales o tintes. Además, estamos dispuestos a escuchar todo aquello que puedas sugerirnos para tratar de adaptarnos a cualquier tipo de necesidad o petición.

Cubreradiadores a medida

Otra característica que facilita llevar estos productos a los distintos hogares es la capacidad de diseñarlos a medida, adaptándose así a los diferentes tipos de radiador que puedas tener en casa. Es obvio que estos no son siempre iguales, por lo que esta capacidad de crear el producto en base a las necesidades de cada uno es, sin duda, una de sus grandes virtudes.

Eres tú, como cliente, quien va a decidir el tamaño de tu cubreradiador. Nosotros nos centraremos en seguir las pautas proporcionadas en altura, anchura y profundidad para ofrecer un producto que se ajuste de forma precisa a lo solicitado.

Es posible, no obstante, que esto genere dudas con respecto a cómo llevar a cabo la medición entre aquellos menos familiarizados con el producto o con la decoración de viviendas en general. Conviene, por tanto, saber que la altura debe medirse desde la parte inferior a la superior del radiador, aunque es de gran ayuda contar también con el dato de la distancia que separa la parte superior del suelo; la anchura se toma desde la parte izquierda a la parte derecha, incluyendo posibles codos o mandos de regulación; mientras que la profundidad ha de calcularse tanto midiendo la del radiador en sí mismo como la distancia que lo separa de la pared a la que va unido.

Además, en caso de que el radiador cuente con un rodapié, también será necesario tomar las medidas de profundidad y altura del mismo, ya que esta información resultará fundamental. De esta forma, ya tendremos todos los datos necesarios para proceder a la fabricación del cubreradiador, tanto si llega hasta el suelo como si está elevado con respecto a él.

Misma potencia sin desgaste

Una de las grandes preocupaciones entre los menos familiarizados con este producto es la posibilidad de que su empleo reduzca la potencia calorífica del radiador. Esta puede llegar a ser una duda razonable, ya que cabría preguntarse: si cubrimos el radiador, ¿podría este ser menos efectivo?

La respuesta, sin embargo, es negativa. Los cubreradiadores se diseñan con aberturas en su perímetro, de forma que el calor continúa emanando y se expande de forma natural por la habitación sin verse afectado en absoluto por la presencia de este producto.

Además, también es común la preocupación con respecto al potencial desgaste de la pintura del cubreradiador debido a la cercanía con la fuente térmica, pero, de nuevo, se trata de un temor infundado. Todos los productos están preparados para resistir el calor y, además, se diseñan de forma que ninguna de sus partes entre en contacto directo con el radiador, evitando así desperfectos o daños tanto en la pintura como en la estructura.

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