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Consejos para llevar a cabo tu mudanza al hacer una reforma

  • 16 / noviembre / 2020
  • 8'
Consejos para llevar a cabo tu mudanza al hacer una reforma

Hacer una mudanza es uno de los momentos más estresantes que puede vivir una persona. Sin embargo, la complejidad de esta dependerá de muchos factores: si la vamos a hacer de una casa entera o una habitación, si es porque se nos acaba el contrato, si es porque vamos a hacer reforma la vivienda, etc.

 

En este artículo nos vamos a centrar en este último supuesto, que lleva aparejado cierta complejidad y, por eso, hay que hacerlo con cierta planificación y paciencia, para que salga bien.

Fuera traumas: la mudanza es más una oportunidad

Si hemos planificado hacer obras en casa, tenemos que concienciarnos de que sacar los muebles y nuestros objetos personales de allí es la mejor opción, para que nada resulte dañado. Para que no nos volvamos locos con todos estos cambios, es importante tomárselo como una oportunidad para mejorar nuestro hogar, hacer recuento de todo lo que hemos almacenado y tirar cosas que no utilicemos.

 

Es normal acumular trastos en casa a medida que pasan los años y pocas son las veces que nos ponemos a hacer recuento y ver qué no necesitamos. Está claro que hay cosas antiguas que queremos mantener (por ejemplo, recuerdos de familiares o de nuestra niñez), pero seguro que hay otras muchas de las que podemos prescindir. Si tiramos lo viejo e inservible, tendremos más espacio para que entre lo nuevo.

 

Por eso, hay que plantearse la mudanza como algo positivo, no como un trauma que nos dé mucha pereza llevar a cabo. Tomemos el tiempo necesario para hacer inventario en nuestro hogar, quizás sea el momento de tirar el viejo mueble del salón y estrenar uno nuevo. O tal vez encuentres ese objeto que llevabas tanto tiempo buscando y que estaba bajo montañas de cosas.

¿Es mejor hacerla tú mismo o contratar una empresa?

Una de las primeras decisiones que tenemos que tomar, junto con la fecha de mudanza, es si contratamos a una empresa o lo hacemos nosotros mismos. Todo dependerá del número de cosas que tengamos, nuestro presupuesto y la cantidad de personas que estén dispuestas a echarnos una mano.

 

La mejor opción, sin duda, es contratar a una empresa de mudanzas. Aunque no sea lo más barato, es lo que menos complicaciones nos va a dar. Ellos se encargan de embalar los muebles correctamente, para que no sufran ningún daño, y también pueden hacernos las cajas, si lo incluimos en el presupuesto.

 

Al ser profesionales, saben perfectamente cómo distribuir los objetos para que se mantengan protegidos durante el transporte. Las empresas también ofrecen diferentes tipos de cajas, para que no nos tengamos que preocupar tampoco de eso. Es importante asegurarse de que la mudanza la hacemos pagando los impuestos correspondientes porque, en caso de tener problemas (como roturas, pérdidas, etc...), siempre podremos reclamar a la compañía.

 

Cuando acudimos a una empresa de mudanzas, hay que hacerlo con varias semanas de antelación, ya que habrá que pedir permiso al ayuntamiento para dejar la zona despejada de coches. Este trámite lleva un tiempo y también tiene un coste, pero suele estar incluido en el presupuesto que nos pasan. De esta manera, el día previsto el camión podrá aparcar cómodamente cerca de tu puerta y subir los objetos de forma rápida. Esto es especialmente importante en grandes ciudades y zonas muy céntricas.

 

El precio de este servicio dependerá de múltiples variables:

 

- La cantidad de metros cuadrados que tiene tu casa actual.

- El número de cajas resultantes que se obtengan al embalar.

- La distancia entre la casa actual y el lugar de destino.

 

Al finalizar el servicio, firmaremos un documento donde ambas partes reconocen estar de acuerdo con el mismo y donde los transportistas pueden poner comentarios, como si algún mueble tuviera daños, o cualquier incidencia que hayan tenido durante el embalaje y transporte al camión. No olvidemos que ese documento es una garantía, en el caso de que tuviéramos que reclamar algo.

La vas a realizar tú: cuidado con los embalajes

Si decides que quieres hacer la mudanza por ti mismo, bien porque no son demasiadas cosas, o bien porque tienes gente que puede echarte una mano, no está de más que tomes una serie de precauciones. En primer lugar, tienes que hacerte con cajas adecuadas, que estén en buen estado y no sean muy pequeñas. Si no tienes, siempre puedes comprarlas en una tienda.

 

Que no se te olvide también comprar plástico de burbujas para envolver los objetos más delicados, como las lámparas, los jarrones y la vajilla. Cuando termines una caja con estos objetos, indica que se trata de mercancía frágil, para que quien la coja tenga un poco de cuidado. También es conveniente hacer las cajas por habitaciones e indicar con rotulador de cuál se trata.

 

A la hora de embalar los objetos, que no se te olvide ninguno, tanto los grandes y pesados como los más pequeños y mullidos. Mientras que los primeros pueden sufrir golpes y arañazos durante el traslado, los segundos pueden mancharse o llenarse de polvo, de ahí la protección.

 

Por último, cuando vayas a transportar las cajas, es buena idea alquilar una furgoneta para llevar todas de una vez (no hacerlo en un coche particular), además que será más fácil así llevar las cosas grandes.

Sé metódico y ordenado

Para no añadir más caos al hecho de irnos de nuestra casa, lo mejor es que las cajas estén bien hechas desde el principio. Para ello, hemos de seguir dos normas elementales: ser metódico y ser ordenado. Comienza apartando las cosas que menos uses y deja para el final los objetos del día a día; de esta manera, no tendrás que estar abriendo y cerrando cajas los días previos.

 

Antes de comenzar a mover nada, deberías tener claro dónde te vas a mudar o, al menos, dónde vas a llevar los objetos. Si no dispones de un almacén, garaje o trastero propio, siempre puedes alquilar un espacio urbano. Se trata de una solución eficaz a la que han llegado en grandes ciudades, donde no todo el mundo tiene un lugar grande de almacenaje. Hay trasteros urbanos de muchas medidas, en muchos puntos de las ciudades (centro o afueras) y todos dotados de cámaras de seguridad. Algunos también tienen habilitado un espacio para que metas la furgoneta y descargues sin problemas.

 

En estos casos, mantener un orden no será ya tanto tu responsabilidad como la del transportista, ya que ellos saben cómo colocar los objetos, de manera que los más grandes queden al fondo y los más pequeños cerca de la puerta. De esta manera, siempre podrás ir a tu trastero urbano y coger algo, en el caso de que te hiciera falta.

¿Cuánto tiempo antes debes organizar la mudanza?

La gestión de una mudanza y el tiempo que necesites para hacerla bien y con el menor agobio posible depende de muchas variables:

1. El tamaño importa

La cantidad de objetos que tengas o lo grande que sea tu casa. No es lo mismo gestionar un traslado para un piso de 50 metros cuadrados que para uno de 100.

2. El tiempo también puede afectar

El tiempo que lleves viviendo en esa casa. A mayor número de años, más cosas acumulamos. Por tanto, antes nos tendremos que poner con el embalaje y las cajas. Si tenemos muchas cosas frágiles, también hemos de dedicarle más tiempo a procurar que queden bien protegidas.

3. La ubicación también importa

El traslado al lugar del destino. No es igual hacer una mudanza dentro del mismo barrio, por ejemplo, que a varios cientos de kilómetros. Normalmente, si el cambio es por reformas no te conviene buscar un lugar muy alejado, ya que, cuando acabe la obra, tendrás que hacer todo a la inversa para volver a casa.

4. La burocracia

Las empresas necesitan un mínimo de 15 días para organizarse y pedir todos los permisos que necesiten al ayuntamiento. Es importante que avises a la compañía si hubiera circunstancias excepcionales a la hora de realizar el traslado, como que el lugar fuera de difícil acceso, no se pudiera aparcar en la puerta, etc. De esta manera, el personal irá advertido y no tendrán que perder más tiempo ese día.

 

Por último, no estaría de más gestionar un seguro de responsabilidad civil, que se puede contratar con la propia compañía de transporte. Esto te cubrirá económicamente en el caso de que hubiera algún incidente durante el traslado, como daños a muebles, roturas de objetos, etc.

¿Cuál es el mejor momento para realizarse?

Si nos ponemos a pensar cuál es el mejor momento para realizar una mudanza, probablemente no la hagamos nunca. Además, se trata de una decisión que va en consonancia con el comienzo de la reforma, ya que esta ha de empezar cuando el piso esté totalmente vacío, para que los albañiles puedan trabajar bien.

 

Con respecto a las fechas, normalmente es mejor hacerlo en verano, porque los días son más largos (y parece que tienes más tiempo) y el buen clima hace que sientas menos pereza. Además, en muchos sectores el verano es un momento de menos actividad (y de jornadas intensivas), por lo que muchos vamos a estar más desahogados para poder hacer esta planificación con menos estrés.

 

En cuanto a los mejores días de la semana para hacer los traslados, sin duda son los sábados y domingos, ya que hay menos tráfico y puedes hacer la mudanza con más tranquilidad.

Piensa en primeras necesidades, para tener esos objetos a mano

Tanto si vas a hacerlo todo tú como si lo va a hacer una empresa, deberías hacer una lista previa con los objetos que vas a necesitar hasta última hora. Por ejemplo, las cosas de aseo, algo de ropa interior, ropa holgada y también algunos utensilios de cocina. Acuérdate, asimismo, de los medicamentos, ya que a veces los guardamos en cajas y después es difícil encontrarlos.

 

Usa un bolso de mano o una mochila para llevar ahí todas estas cosas útiles de primera necesidad y tenlo siempre contigo.

 

Busca en cada habitación esas cosas que, seguramente, necesites el día del traslado. Con respecto a la cocina, no hace falta que dejes para lo último toda la vajilla pero, si vas a hacer la mudanza por la mañana, acuérdate de dejar algunos utensilios para cenar la noche anterior y para desayunar. Tampoco está de más que te guardes algún snack en el bolso, para picar algo a media mañana. Todo este estrés puede ser agotador y alargarse durante horas, por lo que seguramente no puedas hacer ni un descanso para reponer fuerzas. Recuerda que una mudanza es, ante todo, un trabajo en equipo.

Ya he finalizado la mudanza. ¿Ahora qué?

Después de hacer este traslado sentirás mucho alivio, pero aún quedarán cosas por hacer, sobre todo si tienes la casa en obras. El siguiente paso habrá que planearlo bien, porque quizás no tiene sentido desempaquetar todo si solo vamos a estar un par de meses fuera, por ejemplo. No te olvides de que vas a tener que repetir todo el proceso de nuevo, tarde o temprano.

 

En estos momentos nos daremos cuenta de la importancia de haber hecho bien las cajas, con las cosas importantes bien localizadas. Siempre que las necesitemos en el nuevo destino podremos usarlas sin tener que buscar por todos los paquetes. Los objetos frágiles o los grandes no tiene mucho sentido que los desembalemos, ya que seguramente no vayamos a utilizarlos y son los que más trabajo dan a la hora de empaquetar.

 

Otra cosa importante es procurar no comprar más objetos el tiempo que estemos fuera de casa, porque entonces la mudanza de vuelta será mucho mayor.

 

Si llamamos a una empresa de mudanzas es interesante pedir un presupuesto para ambos traslados, ya que la mayoría nos puede hacer un buen descuento. Además, ya sabemos cómo trabajan y así estaremos más tranquilos.

Conclusión

En definitiva, organizar y planificar una mudanza, debido a las obras de nuestra casa, debería hacerse con tiempo y paciencia. Podemos hacerlo por nuestra cuenta o contratar una empresa, pero siempre hemos de tratar con especial cuidado las cosas frágiles y los productos de primera necesidad. Actuando con tiempo y organización, una mudanza no tiene por qué ser muy estresante.

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