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Mantenimiento de Puertas blancas

  • 19 / enero / 2021
  • 2'
Mantenimiento de Puertas blancas

Las puertas blancas vienen siendo una tendencia en decoración desde hace ya varios años, y parece que va a quedarse todavía mucho tiempo. Aportan mucha luminosidad al interior de la vivienda y resultan más decorativas que las de madera natural en todo tipo de diseño. No obstante, el color y el brillo de las puertas lacadas en blanco puede ir deteriorándose con el paso del tiempo si no se tienen los conocimientos apropiados sobre su mantenimiento.

Por este motivo, el siguiente post estará dedicado al cuidado de las puertas de interior blancas.

¿Cómo conservar las puertas lacadas blancas?

1. Limpieza rutinaria

Las puertas blancas de interior requieren una limpieza específica al ser especialmente delicadas. Hacer una mala elección de los productos puede conllevar a que la puerta se estropee, por ello es importante conocer de antemano cuáles son los más indicados.

De igual forma, la limpieza debe realizarse de forma habitual para que las puertas no lleguen al punto de tener manchas incrustadas o difíciles de eliminar. Simplemente es necesario un paño de microfibra húmedo y un poco de agua con jabón neutro. No olvides secarlas posteriormente con una gamuza suave para impedir que la madera se hinche y el lacado pueda llegar a desprenderse.

Asimismo, evita en lo posible aplicar de forma continuada productos químicos con abrasivos ya que con el tiempo acabarán estropeando la puerta. Si quieres devolverle el brillo perdido a la puerta utiliza un barniz específico para madera lacada.

En ocasiones puede que tus hijos hayan hecho un mal uso de los rotuladores y hayan dejado alguna pintada sobre la puerta. Para eliminarlo bastará con aplicar sobre la mancha un poco de alcohol diluido en agua. Verás cómo desaparece rápidamente.

2. Evita la exposición al sol

Ten en cuenta que las puertas lacadas en blanco pueden amarillear si están continuamente expuestas a los rayos solares. Por ello se recomienda no utilizarlas en zonas en las que haya una incidencia directa de luz o protegerlas con cortinas que aporten sombra.

3. Especial atención a bisagras y manillas

Aunque pueda parecer más estético, evita por completo pintar los elementos metálicos de las puertas ya que pueden deteriorarse fácilmente.

Y si notas que no se deslizan con facilidad o que directamente chirrían, aplica un poco de aceite. De lo contrario te arriesgas a tener que cambiarlas pasado un tiempo por un mal uso y mantenimiento.

4. Arañazos y golpes en las puertas lacadas

En cuanto a los pequeños desperfectos en el lacado, existen sprays y rotuladores específicos que resultan muy efectivos para disimularlos. Estas opciones son las más recomendadas para arreglos sencillos y rápidos.

También tienes la opción de aplicar cera transparente o masilla para madera si el arañazo es más profundo. Se trata de productos más sólidos que rellenan por completo la grieta y cubren mejor la imperfección. Frótalas con una esponja en el sentido de la veta. Si eres cuidadoso y lijas posteriormente la zona, verás que apenas se apreciará la reparación.

Y si lo que necesitas es un remedio casero utiliza aceite de oliva y vinagre mezclados. Déjalo actuar unos minutos; el poder limpiador del vinagre y los nutrientes hidratantes del aceite harán el resto. Además, ayudará a devolver el brillo natural de la puerta.

Para los más manitas existe un truco que consiste en mezclar unos pocos posos de café con agua. No sólo repararás el daño, sino que le darás un aspecto envejecido vintage muy decorativo.

Si tienes unas puertas blancas bien cuidadas podrás disfrutar de ellas muchos años con un aspecto totalmente nuevo. Siendo un elemento tan importante funcional y decorativamente en cualquier hogar merece la pena invertir cinco minutos de tu tiempo en su mantenimiento.

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