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Limpieza y mantenimiento de las estufas de leña

  • 16 / septiembre / 2020
  • 2'
Limpieza y mantenimiento de las estufas de leña

La adecuada limpieza regular del hogar y los conductos es muy importante para obtener el mejor rendimiento. Disfrutarás de la visión del fuego de forma nítida y los leños se quemarán mejor, al no tener que compartir el oxígeno con una excesiva cantidad de cenizas ni ser impregnados por estas.

No minusvalores ni descuides la limpieza de tu equipo. Si lo haces, acortarás su vida útil y su eficiencia, lo que también repercutirá en tu bolsillo.

¿Cada cuánto tiempo hay que limpiar la estufa?

Como regla general, recomendamos retirar la ceniza del hogar de la estufa cada uno o dos días, dejando perfectamente limpia la rejilla inferior para posibilitar la entrada del aire. Existen aspiradoras especiales para cenizas que te facilitarán muchísimo esta tarea, pero ten la precaución de asegurarte de que están totalmente apagadas y frías.

El vaciado del cajón que recoge las cenizas es muy importante, nunca dejes que se llene hasta arriba. Puedes volcar el contenido en un cubo metálico, con lo que evitarás accidentes en caso de que hay alguna pequeña brasa aún prendida.

En realidad, la periodicidad con la que deberás limpiar tu estufa dependerá de si la usas con frecuencia o de forma esporádica, y de la cantidad de residuos que se produzcan según el tipo de leña que hayas usado. Las maderas blandas generan más cenizas que las duras.

Limpia el cristal por fuera cada día y por dentro una vez por semana o cada vez que notes que distingues el fuego con menor nitidez. Espera siempre a que esté frío. Para la parte exterior, pasar un paño seco será suficiente, no emplees jamás productos de limpieza abrasivos.

El interior del cristal se ensucia mucho más y sí vas a necesitar productos específicos que te ayuden a deshacerte del hollín y otras impurezas. Los limpiadores que contienen amoníaco funcionan realmente bien. Su poder desengrasante y desincrustante elimina todo tipo de suciedad sin apenas esfuerzo.

No deberás descuidar la limpieza del tubo de salida o evacuación de humos. Te recomendamos que la realices, como mínimo, una vez al año.

Si no quieres o no puedes buscar un profesional que se encargue de esta labor de mantenimiento, podrás limpiarlos tú combinando el trabajo mecánico con productos químicos.

Para el deshollinado químico encontrarás productos que, al quemarse dentro del hogar de la estufa, empujarán las partículas haciéndolas salir por el tubo que vas a limpiar. Esto te facilitará la eliminación de todos los restos cuando introduzcas los cepillos especiales por los conductos.

Esta limpieza profunda se suele hacer al acabar la temporada. Una vez tengas bien limpia tu estufa, tapona el conducto con una bola hecha, por ejemplo, con papeles.

En cuanto al mantenimiento de las piezas, te recomendamos que compruebes su estado una vez al año, si no has observado ninguna anomalía.

Retira el deflector y las dobles paredes (placas de combustión) para poder comprobar que su estado. Revisa la parrilla y la base e inspecciona cada elemento para asegurarte de que no presentan daños. Algunas piezas internas del hogar tienden a desgastarse con el uso y el tiempo, así que sustitúyelas si detectas señales de deterioro.

Siguiendo estas pautas, las estufas de leña, sobre todo las de hierro fundido, te durarán muchos años dándote un servicio perfecto.

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