Estufas de pellets canalizables y otros sistemas ecológicos de calefacción

Estufas de pellets canalizables y otros sistemas ecológicos de calefacción

Una de las inversiones más importantes en el hogar es la elección del sistema de calefacción más adecuado para cada caso. Las estufas de pellets canalizables son una de las opciones que más fuerza están cobrando en la actualidad porque cumplen con unos requisitos cada vez más importantes para el usuario medio: eficiencia, ahorro y ecología.

La elección de una u otra modalidad dependerá siempre de las características de la estancia que se pretende climatizar, así como de las prioridades del consumidor, su capacidad económica y el tipo de intervención al que quiera someter el inmueble. Una vez que se barajan todas las variables y se conocen sus pros y sus contras, llega el momento de tomar una decisión y decantarse por el sistema de calefacción más adecuado. Te explicamos las principales ventajas de la calefacción ecológica de pélet.

Biomasa: una fuente energética natural

Los pélets forman parte de las fuentes de energía naturales utilizadas para la climatización por calor, conocidas como biomasa. Dentro de la biomasa, figuran materias orgánicas de origen agrícola o forestal de naturaleza muy heterogénea. Pueden abarcar residuos forestales, restos de poda, cáscaras de frutos secos, excrementos animales y otros muchos desechos orgánicos que, con el correcto tratamiento, ofrecen un rendimiento óptimo como fuente de energía.

Su auge se debe, en parte, al encarecimiento de otros tipos de combustible y a la creciente conciencia ecológica, que apuesta por la sostenibilidad y la reutilización de materiales con fines distintos al original. En este sentido, la biomasa se postula como una opción cada vez más atractiva, en la medida en que, además de cumplir con los requisitos de consumo responsable, ofrece resultados altamente satisfactorios como sistema de calefacción.

Además de ser una fuente de energía respetuosa con el medioambiente, consigue ofrecer una respuesta muy eficiente a un precio mucho más económico que otros combustibles. Existen menos oscilaciones en su precio y resulta fácil de adquirir a través de proveedores directos e incluso en puntos de venta cercanos a cualquier consumidor.

Asimismo, permite la reutilización de los residuos excedentes de labores agrícolas y forestales, dando una segunda vida a materiales que, en otro contexto, se habrían desechado sin rendimiento alguno. En esta línea, el pélet se sitúa como una fuente de energía ideal en cuanto a eficiencia, sostenibilidad y ahorro.

Ventajas del pélet como combustible

Los pélets se presentan en forma de pequeños cilindros elaborados a partir de serrín natural procedente de restos de madera seca. Su calidad dependerá de varios factores, entre ellos el grado de compactación que muestren las piezas y la inclusión o no de aglutinantes, que restan pureza al material y producen más humo. Estos aspectos influirán decisivamente en su combustión y su capacidad calorífica.

Otra de las grandes ventajas que ofrece frente a otras opciones es que sus emisiones de dióxido de carbono son prácticamente nulas. Al reutilizar los excedentes de madera de los bosques, se combate, asimismo, el riesgo de incendio que representan, con lo que conseguimos convertir los desechos en recursos y activar una cadena completa de cambios en favor del medioambiente.

Tienen un alto poder calorífico y destacan por su rapidez para caldear eficientemente estancias amplias en un período de tiempo corto. Además, el avance en los sistemas de calefacción que funcionan con pélets permite controlar la temperatura con termorreguladores, lo que incrementa considerablemente las opciones de confort. Existen también programadores que permiten activar el sistema cuando lo necesitamos y fijar los períodos de funcionamiento sin necesidad de encontrarnos en casa.

Respecto a la conservación y mantenimiento de esta fuente de energía, cabe destacar la durabilidad de este combustible, que no requiere condiciones especiales para su almacenamiento. Es suficiente con evitar concentraciones de humedad para su conservación y suele comercializarse en sacos que se pueden guardar sin demasiados requerimientos.

Es un combustible limpio, en la medida en que produce pocas cenizas y no requiere una limpieza inmediata de la estufa. Muchos modelos cuentan con un depósito extraíble, un pequeño cajón que debe vaciarse cuando se llena para conseguir un mantenimiento óptimo del aparato.

Tipos de estufas renovables

Dentro de las calderas de pélets existen distintas modalidades y la elección de una u otra dependerá de las condiciones previas a la instalación. Por ello, antes de decantarse por una u otra variante, debemos considerar cuáles son las posibilidades reales del espacio que queremos calefactar, sus dimensiones (si se trata de una sola estancia o queremos caldear varias dependencias o toda la casa), la altura de los techos, la distribución de las habitaciones y dónde se encuentra la salida de humos hacia el exterior.

Una vez que se estudian todas esas variables, se realizará una estimación de la potencia calorífica que necesitamos y, a partir de ahí, se llevará a cabo un diagnóstico previo para planificar de la mejor manera la instalación del sistema de calefacción, puesto que del acierto de esta decisión inicial dependerá, en gran medida, el rendimiento que obtengamos finalmente.

Aunque existen distintas modalidades de estufas, el funcionamiento básico es similar en todas ellas. El pélet es el combustible que se deposita en la caldera y que, al encenderse, entra en contacto con una resistencia incandescente que provoca la llama inicial y la combustión en sí misma. A partir de ahí, el abastecimiento de combustible se hace de forma automática a través del llamado 'tornillo sinfín', que va depositando pélets en el cenicero conforme va siendo necesario. El calor penetra en la habitación a través de una rejilla de ventilación, mientras que el humo sale por el tubo destinado a tal fin.

A diferencia de las tradicionales estufas de leña, las de pélets cuentan con un sistema de ventilación interna por el que toman aire del local en el que se encuentran, lo calientan y lo transfieren de nuevo a la estancia, lo que agiliza la velocidad de calentamiento.

Equipos de pélets por aire

Las más extendidas en el mercado son las estufas de pélets por aire. Se utilizan para calentar el aire de la habitación en la que están ubicadas a través de una turbina que distribuye de forma uniforme el calor. Una de sus principales ventajas es que, además de pélets, permiten la utilización de otros tipos de biomasa, como las cáscaras o huesos de algunos frutos. Alcanzan en poco tiempo altas temperaturas, por lo que son ideales para calentar estancias en poco tiempo cuando las necesidades así lo requieren (estancias que permanecen vacías mucho tiempo, por ejemplo).

Aparatos de pélets canalizables

Las estufas canalizables funcionan igual que las de pélets por aire, pero incorporan conducciones que se distribuyen por otras estancias contiguas a la dependencia principal donde se sitúa el aparato. Para decidirse por este tipo de sistema es importante valorar previamente las condiciones de la vivienda y asegurarse de que permiten la instalación de los conductos de canalización para trasladar el calor a otras habitaciones. La capacidad del aparato para transferir el calor de la estancia principal a los habitáculos anexos dependerá, entre otros factores, de la potencia de la estufa.

Termoestufas

El tercer tipo de estufas de pélets es el de las llamadas termoestufas. La principal diferencia de este sistema con los mencionados anteriormente es que, además de emitir calor por radiación y convección, tiene la capacidad de calentar el agua gracias al intercambiador que contiene en su interior, lo que lo sitúa a caballo entre una estufa y una caldera. Esta opción permite calefaccionar una vivienda completa, aunque para conseguirlo es necesaria la instalación de radiadores en las distintas estancias y otros elementos necesarios para completar el circuito de agua.

Una vez expuestas las ventajas de estos sistemas de calefacción renovable, y ya que conocemos las diferencias entre los distintos equipos de pélets, es importante saber que existe una amplia variedad de modelos en el mercado, que no solo cambian en sus aspectos técnicos, como la potencia o los materiales de fabricación de la maquinaria, sino que también se distinguen por sus prestaciones estéticas y las funcionalidades añadidas.

Encontramos en el mercado infinidad de variaciones estéticas de las estufas de pélets. De distintas dimensiones, en forma de chimenea tradicional, de línea minimalista, de estilo rústico, diáfanas, redondeadas, de esquina, con o sin depósito para el almacenaje de la leña o de los pélets, con diferentes diseños en las manivelas de apertura, con o sin cajón extraíble... Las variaciones en el diseño son tan amplias como lo son los gustos, pero si algo destaca en la mayoría de los equipos, es la sensación de calidez que aportan al hogar.

Tanto las estufas de pellets canalizables como las que funcionan por aire, o las llamadas termoestufas, ofrecen múltiples opciones decorativas para facilitar su adaptación a cualquier estancia. La elección de una u otra modalidad debe llevarse a cabo teniendo en cuenta criterios de funcionalidad, diseño y posibilidades de inversión, y siempre después de un estudio pormenorizado de las necesidades reales de quienes la van a utilizar, las posibilidades de la estancia o la vivienda en la que se va a instalar y el uso, más o menos continuado, que va a tener este sistema de calefacción.